Iglesia de San Juan de Plan
Ruta del Románico 


La iglesia de San Juan de Plan, en el valle de Chistau, se halla en la parte inferior del pueblo, dándonos la bienvenida cuando accedemos a la localidad por su entrada principal; entrada que, tras el reciente ensanchamiento de la carretera, no lo parece tanto. A partir de este emplazamiento, la población se aferra a la soleada ladera de la margen derecha del Cinqueta, garantizándose el abrigo y buscando bien la orilla del río (barrio del Suel d’el lugar), bien la salida hacia la cabecera del valle (barrio del Cabo lugar).

La parroquial está bajo la advocación de San Juan Bautista y su construcción original data de la segunda mitad del siglo XII. Estos elementos primitivos de factura medieval y que hoy se conservan son el ábside, parte de la nave y, con toda probabilidad, el arranque de la torre campanario.

La reciente restauración de los muros exteriores y tejados dejó al descubierto la mampostería original del edificio, mostrando sus dimensiones antiguas que resultan visibles, sobre todo, en la fachada de la puerta de acceso, a los pies de la nave, y en la torre. Por un lado, la puerta quedaría, originalmente, centrada sobre dicha fachada y la torre, por otro lado, se situaría contigua a la cabecera pero no integrada en la edificación.

Dicha restauración evidencia asimismo las sucesivas ampliaciones que, a partir del siglo XVI y con una mampostería un tanto desigual, se irían llevando a cabo hasta resultar la configuración actual del edificio según se nos presenta. Así, a los elementos medievales (ábside semicircular con bóveda de horno, nave con bóveda de cañón y arranque de torre de base cuadrangular) se irían sumando volúmenes de forma que hoy el templo presenta capillas en el lado sur de la nave, un corredor en su lado norte, puerta de arco de medio punto a los pies y sacristía adosada en la cabecera y, además, el edificio integra el campanario al que se accede desde el exterior.

La construcción carece de ornatos, tan sólo unos mínimos canetes sobresalen del ábside.

En esta iglesia parece que tuvieron lugar unos truculentos hechos a finales del siglo XVI. Se trata del asesinato del conocido como “el Siñor de San Juan”. Según la tradición, aunque existe documentación que lo atestigua, el titular de este señorío encontró el fatal final de sus días cuando el pueblo quiso acabar con él al no resignarse a vivir sometido a su tiranía.

Llama la atención, no obstante, la vida de este personaje histórico que parecía disfrutar de “patente de corso” para actuar a sus anchas a lo largo de la frontera, quizá por prestar algunos servicios al rey Felipe II y participar de las intrigas de la corte francesa. Fue acusado de hereje por el Santo Oficio de la Inquisición, pero éste nunca consiguió darle presa para ajusticiarlo. Y sería en la iglesia de San Juan donde se ejecutó la justicia “divina” para unos y “del pueblo” para otros.

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