Ruta del Románico 


La villa de Boltaña se encuentra a 643 m de altitud en la margen izquierda del río Ara en su unión con el barranco de San Martín. El casco antiguo presenta un hábitat concentrado y en pendiente orientada al mediodía en cuya cima septentrional se encuentran los restos del castillo.


Boltaña se identifica con una posible Boletum romana, centro administrativo de la denominada “terra Boletana”. El nombre de esta ciudad lo conocemos a través de la epigrafía, en un texto funerario altoimperal hallado en el muro meridional de la ermita de Nuestra Señora del Socorro en Monte Cillas (Coscojuela de Fantova) dedicado a Lucio Valerio Galeria Materno Boletano, y confirmado por el testamento del diácono Vicente fechado en el 551 en donde se cita de nuevo el topónimo bajo la fórmula de “in terra boletano”. En los siglos VI-VII estas tierras fueron ocupadas por visigodos que protegían esta región de los francos y que llegaron a acuñar moneda en cuya leyenda aparecían los topónimos CESTAVVI (Gistaín) bajo el reinado de Recaredo I (586-601) y VOLOTANIA (Boltaña) bajo Gundemaro (610-612).

La historia documental y constructiva del castillo comienza a inicios del siglo XI, momento en que el rey Sancho III el Mayor de Navarra lo confío a Sancho Galíndez, Jimeno Garcés y Jimeno Iñiguez (1014-1030) y posteriormente Ramiro I lo entregó a Sancho Galíndez (1036-1089) que también custodiaba los castillos de Atarés, Sos, Luesia y Ruesta. Parte de la obra del castillo de Boltaña se debe a maestros lombardos realizada a partir de 1017, pero ampliada años después posiblemente por maestros locales formados en las construcciones lombardas.

El conjunto militar está compuesto por un recinto amurallado formado por tres lienzos de muros más la torre, de planta rectangular irregular ya que ésta va estrechándose hacia el norte, justo en el lugar donde se sitúa el torreón, contando interiormente esta explanada con unas medidas de 32 m de longitud, sin contar la superficie que ocupa el torreón, por una anchura que va disminuyendo de los 26 a los 10 m, conservándose partes del muro este de 6 m de altitud y con un espesor máximo de 1’90 m, aunque al oeste se encuentran muy perdidos. La puerta de acceso al recinto defensivo se sitúa en el flanco oriental, sobre el borde del acantilado, con una clara intencionalidad defensiva. Esta entrada es similar al modelo lombardo utilizado también en los castillos de Loarre, Fantova y Abizanda ya que se abre en arco de medio punto doblado mediante pequeñas piezas de piedra colocadas sobre las dovelas. Un poco más al sur de la puerta se localiza un vano con arco sobre dintel y cuatro aspilleras abiertas en este mismo tramo de muralla.

La torre se encuentra en el extremo norte de la muralla, en el lugar más abrupto e integrándose en recinto amurallado, es de planta hexagonal irregular para adaptarse a la roca sobre la que se asienta siendo una tipología raramente utilizada aunque similar a la de la torre de Samitier. En el interior o sótano de la torre se conserva un aljibe cubierto por bóveda de medio cañón, realizada en sillarejo, que presenta una entrada estrecha con escalera en el lado sur y un hueco en la parte central superior de la cubierta.

En cuanto al sistema constructivo el aparejo utilizado en la torre y en los muros de la muralla es un sillarejo estrecho y largo dispuesto en hiladas uniformes intercalado con lajas de canto, de clara influencia lombarda, unidas sus juntas con mortero de cal.

El castillo de Boltaña y el de Abizanda son los únicos castillos de Sobrarbe con cerramiento completo y rasgos decorativos comunes, como Loarre, promocionados por Sancho el Mayor, constituyendo las primeras fortalezas cristianas sobrarbenses. Pero el castillo de Boltaña inició tempranamente su decadencia a favor del cercano castillo de Aínsa (mediados siglo XII), realizándose algunas reformas durante los siglos XIII-XIV y abandonándose definitivamente a lo largo de los siglos XVII-XVIII.

Estas ruinas propiciaron el nacimiento de historias relacionadas con las brujas, ya que este lugar sería uno de los elegidos por ellas para celebrar sus aquelarres, al igual que ocurriría en el castillo de Trasmoz en tierras del Moncayo, así como de leyendas entre ellas la existencia de un pozo por el que se bajaba directamente del castillo al río.

Otros datos de interés: el castillo de Boltaña está incluido en la ruta de los antiguos sistemas defensivos y de comunicación del románico en Sobrarbe junto con Abizanda, Muro de Roda, Samitier y Troncedo, promocionada por la oficina de turismo comarcal.

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