Ruta de los intercambios


La localidad de Saravillo pertenece al ayuntamiento de Plan y se encuentra situada a 950 m de altitud en las estribaciones septentrionales de la montaña de Punta Llerga, en la margen izquierda del río Cinqueta, en un paraje de gran belleza. Presenta un hábitat concentrado en fuerte pendiente con calles de trazado irregular.


En el siglo XIX se hizo muy célebre un cura que tuvo esta localidad llamado Bruno Fierro (1808-1890). Legendario personaje, amigo de contrabandistas y protagonista de curiosos episodios y anécdotas, sobre el que se han escrito varios libros en los que se narran todo tipo de historias, reales o inventadas (José Llampayas, Mosén Bruno Fierro, Cuadros del Alto-Aragón, 1924; Rafael Andolz, “Mosén Bruno Fierro, cura de Saravillo” en Biografías Aragonesas II, 1985), se han compuesto canciones (“Mazurca de Bruno” de la Ronda de Boltaña) e incluso se ha creído conveniente crear un espacio propio en el que se recojan todos los acontecimientos de los que fue protagonista y que la tradición popular los ha convertido en leyenda en la Casa del Pueblo de Saravillo.


Aficionado al juego de pelota, al tiro con barra, a la caza y sobre todo a la pesca se dice de él que “tuteaba a todo el mundo, del rey abajo, fundándolo en que no podía ser otra cosa después de tutear a Dios”. Su descaro y desparpajo ya se deja entrever nada más ser ordenado sacerdote cuando cuentan lo que le dijo el señor obispo de Barbastro: “¡Cuánto me pena, Bruno, haberte ordenado, cuánto me pena!, a lo que mosén respondió con seriedad: “Y lo que le penará, ilustrísima, lo que le penará".

Uno de los episodios más conocidos es el que cuenta como ayudó a pasar la frontera al general Prim en su huida a Francia en 1867, siguiendo un camino que el mosén conocía y que era el que utilizaban los contrabandistas de la zona. El recorrido lo iniciaron de noche, tomando el camino de Plan y San Juan de Plan, la senda de Biadós, la caseta de El Grau, las bordas de Licierte, bordearon el barranco de La Saliena y el de la Basa, el Cau, la barranca de Montarruegos, para una vez en territorio francés llegar a las praderas de Mommour y desde allí al hospicio de Riomajou. A partir de este lugar mosén Bruno les dio las indicaciones sobre como podían llegar a las localidades de Tramezaïgues y de Saint-Lary y se despidió del general y de su acompañante. Al cabo de un tiempo el general regresó y en dos años llegó a presidir el Gobierno bajo la regencia de Serrano. Mosén Bruno Fierro marchó a Madrid con la idea de que el general le devolviera el favor, tal y como Prim le había prometido en el momento de su despedida, porque un hermano suyo estaba a punto de ser fusilado por desertor. Prim le extendió varias cartas de recomendación para el Gobernador General de la Corte y para el Presidente del Tribunal de Justicia Militar, que el cura iba rompiendo mientras decía: “Si yo hubiera escrito papelitos para los carabineros, aquí estarías tú ahora”. Finalmente el hermano de mosén Bruno Fierro no fue fusilado.

Otras muchas hizo Bruno,
que son largas de contar;
si alguien quiere conocerlas,
le basta con preguntar.

Pues la gente en el Sobrarbe
aun lo recuerda muy bien,
por que no ha habido ni habrá
otro cura como él.
 
(Ronda de Boltaña “Mazurca de Bruno”)

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