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Continua Pirineum propone diferentes recorridos para conocer y descubrir el territorio, la historia, sus fiestas y costumbres, los elementos más remarcables del patrimonio, de la fauna, de la flora y del medio natural común y poder disfrutar de la hospitalidad de sus habitantes. Estos recorridos se agrupan en dos rutas comunes que atraviesan todo el territorio: la Ruta del Románico y la Ruta Histórica de los Intercambios.
La Ruta del Románico nos permite adentrar en la historia y en el arte, acercarnos a puntos característicos del arte románico que salpican el territorio y recorrer los caminos que esta corriente artística siguió. Mezcla el arte con la naturaleza, ya que se podrá disfrutar de multitud de edificios y obras románicas así como del paisaje y de la naturaleza que los rodean.
La Ruta Histórica de los Intercambios nos hace recorrer las dos vertientes de la cordillera, reviviendo las experiencias y dificultades que muchas generaciones de montañeses compartieron en un territorio que no entiende de fronteras ni divisiones administrativas y que generó continuas relaciones.
Con ella se descubre el Pirineo a través de los senderos y caminos que lo atraviesan. Es una “ruta de búsqueda” que maquis y gentes que escapaban de la Guerra Civil española y del acoso nazi utilizaron en búsqueda de la libertad; puertos y senderos que los “pyreneistas” caminaron buscando la belleza del territorio y de la aventura; caminos a través de los que se realizaron movimientos migratorios y múltiples intercambios de productos y materiales, madera, minerales... persiguiendo una mejora económica; senderos que unieron a pastores de ambas vertientes en búsqueda de pastos comunes; senderos del Camino de Santiago que utilizaron peregrinos en búsqueda de paz interior.
Es una ruta que nos acerca a la vida de antaño, a las costumbres y leyendas que siguen vivas en la memoria y en los espacios de todo el territorio de Continua Pirineum.
La cordillera pirenaica fue antes un lugar de encuentro que de separación. Fueron los intereses de los Estados los que crearon barreras que resultaban incomprensibles para el montañés pirenaico. La frontera no es un obstáculo y la historia lo ha demostrado a través de las diferentes relaciones que se han entablado.
La red de caminos y senderos son la plasmación más directa y material de esa interconexión transfronteriza entre los territorios de ambos lados, aunque estén situados en un medio como es la alta montaña con las dificultades que ello entraña, por ello es natural comenzar por consolidar los caminos ya existentes, más que crear otros nuevos.